La ansiedad es uno de los problemas más habituales en nuestra sociedad actual. Responde al mecanismo innato que todo ser humano tiene para preservar su supervivencia, lo alarma para que se proteja ante posibles peligros y amenazas, pero no siempre actúa ante amenazas reales, sino que también actúa ante la interpretación de posibles amenazas (¿y si pierdo el trabajo….?)
Para algunas personas se manifiesta en forma de sensaciones físicas como respiración acelerada, temblores, dolor de estómago, taquicardia, sensación de inquietud….en otras aparece en forma de pensamientos asociados a preocupación, anticipación de consecuencias negativas, dificultad para concentrarse, así como se asocia a emociones de miedo y angustia, que acaban haciendo que la persona deje de enfrentarse a situaciones o que las afronte pero con una nivel de malestar muy elevado.
Normalmente estas respuestas o síntomas (fisiológico-cognitivo-emocional-conductual) se dan a la vez y las manifestaciones pueden variar de presentación e intensidad en dependiendo de la persona, su edad y del tiempo que lo lleve experimentando, ya que la ansiedad aparece en todas las edades y momentos de la vida, puede ser que la hayas vivido desde siempre o que se presente en un momento puntual y tiene diferentes manifestaciones como fobias, ataques de pánico, agorafobia, ansiedad generalizada, ansiedad por la salud, obsesiones, etc.
La depresión es otro de los problemas más frecuentes en nuestra sociedad. Es un estado emocional de tristeza elevada y desesperanza que genera apatía y desgana, incapacidad para sentir placer por cosas de las que antes disfrutaba, lloros frecuentes, dificultades para relacionarme con los demás, que tiene su base en pensamientos negativos de culpa, fracaso, de ser poco valiosos o de no poder hacer nada para cambiar las cosas. Activando un círculo vicioso de tristeza y aislamiento que normalmente va en aumento si no se interviene.
La depresión puede darse en todas las edades y los síntomas y su gravedad dependerán de la persona, de su situación vital, así como del tiempo que se lleve manifestando.
¿Qué tipo de evaluación y tratamiento realizo?
La terapia cognitivo-conductual está especialmente indicada para los casos de ansiedad y depresión.
En caso de ansiedad se realiza una evaluación mediante entrevista y cuestionarios validados científicamente, que evalúan el tipo de respuestas (físicas, pensamientos, emociones y conductas), tiempo de duración y consecuencias para adecuar el tratamiento a cada paciente. Posteriormente a través de técnicas conductuales como relajación y exposición vamos adaptando nuestro comportamiento para afrontar la ansiedad en combinación con técnicas cognitivas que nos ayuden a identificar aquellos pensamientos que activan el sistema innato de alarma para aprender a reinterpretar las amenazas y disminuir la experimentación de ansiedad.
En caso de depresión se realiza una evaluación mediante entrevista y cuestionarios validados científicamente, para conocer la afectación a nivel emocional (tristeza, desesperanza, etc.), cognitiva (pensamientos negativos (nada de lo que pueda hacer va a cambiar esta situación) y conductual (todas esas cosas que he dejado de hacer por no encontrarme bien), para adaptar las técnicas conductuales como aumento de actividades agradables, agenda de actividades, etc. y las técnicas cognitivas, detección, identificación y reestructuración de los pensamientos negativos, con el fin de mejorar la calidad de vida de persona.
Si alguna vez te has sentido así y el malestar excede lo soportable no dudes en consultarme.