Es una forma de tratamiento psicológico que se centra en ayudar a los pacientes a entender cómo lo que pensamos influye en nuestras emociones y conductas. Aprendiendo a identificar en primer lugar los pensamientos negativos para posteriormente desarrollar formas alternativas de interpretación que modifiquen nuestros sentimientos y conductas, haciéndolos más adaptativos.
Está indicada para todas las edades y es eficaz en la mayoría de problemas y trastornos, especialmente en los relacionados con la ansiedad y la depresión.
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